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VACÍO CULTURAL EN EL EXILIO

5 jun 2024
5 min de lectura

Actualizado: 13 jun 2024

Más de 100,000 niños venezolanos en Perú, podrían perder sus raíces en un intento por adaptarse a una nueva cultura. A lo largo de estos siete años de intercambio cultural las autoridades educativas hicieron mínimos esfuerzos por su integración.


FUENTE: AGENCIA ANDINA


La integración cultural de niños y adolescentes migrantes al sistema educativo nacional ha supuesto un desafío considerable para todos los actores involucrados, incluyendo el Estado, los estudiantes migrantes y sus familias. Pese a que han transcurrido casi siete años desde su llegada masiva y que en algunos colegios la población estudiantil extranjera alcanza el 50%, las instituciones educativas han realizado escasos o nulos esfuerzos para brindarles un espacio donde puedan reafirmar su identidad cultural.


"Realmente nunca nos planteamos realizar actividades que fortalezcan su identidad, es cierto que tenemos estudiantes venezolanos, pero no es un tema que se haya discutido, no pensamos en ellos", expresó Mary Luz Zorrilla, directora educativa.

Esto refleja la realidad peruana en cuanto a migración. La UNESCO destaca la importancia del papel que debe tomar la sociedad educativa con los migrantes y refugiados, no sólo para mantener la diversidad cultural, sino también para realizar un intercambio enriquecedor. Martín Franco, antropólogo que trabaja en la integración de migrantes en ámbitos laborales y educativos, ratifica la importancia que las autoridades educativas, tomen medidas que garanticen las tradiciones como parte del pacto mundial para una migración segura, ordenada y regular.


Según la Unidad de Estadística Educativa (ESCALE), actualmente hay 134.739 estudiantes venezolanos, lo que representa el 1.43% del total. Debido a este panorama, diversas ONG han tomado la iniciativa para brindar pequeños espacios culturales, como la ONG “Save the Children”, el “Club Infantil Mi Patria Venezuela”, la feria “Creando Juntos” en Piura y actividades de la embajada venezolana en Perú.


Además, el especialista Franco sostiene que se deben realizar actividades culturales de Venezuela, no solo para reafirmar la identidad de los migrantes, sino además, mostrar otra realidad, comprenderla y entender las diferencias que tiene con la cultura peruana. Estas iniciativas, son significativas ya que permite una integración cultural y mejora el trato hacia los migrantes, ya que las personas suelen reaccionar mal a lo desconocido.


Segundas primeras oportunidades


En uno de los momentos más duros de la crisis económica venezolana en el 2017, en brazos o en el vientre materno, viajaron horas sin saber con certeza lo que sucedía. Dejaban atrás su poco o nada explorada patria para encaminarse hacia un mejor futuro.


Actualmente, 70.958 de esos niños cursan la primaria. Para muchos Venezuela es solo el lugar de donde vienen sus progenitores o donde viven algunos familiares queridos que quizás no han conocido. A esos "carajitos", como les llaman cariñosamente, les tocó aprender la marinera, el festejo o los carnavales antes que el Joropo, la Burriquita o La Parranda Aragüeña, porque la nación que los acogió es celosa y solo hay espacio para lo nacional.


María Caman es una madre venezolana que al igual que muchas compatriotas, convirtió su casa en una escuela primaria donde se formó, y por las tardes es profesora de ciencias sociales e historia venezolana. Pero no todas las familias están en esa situación. Hay quienes trabajan largas jornadas y comparten poco tiempo con sus hijos, y otras que no tienen interés en mantener la identidad cultural.


Mathias Caman en el día del logro I.E. 5173 Gustavo Mohme Llona - Puente Piedra


De acuerdo con el antropólogo Martín Franco los niños que llegan con poca conciencia cultural de su país de origen tienden a adaptarse mejor a la nueva sociedad. Eso se debe a que al no tener una base cultural sólida preestablecida, están más abiertos a aprender desde cero, al igual que sus contemporáneos del país anfitrión, lo que les permite desarrollar una identidad fluida entre ambas culturas.


Ese es el caso de Carolina, una niña venezolana que a los cuatro años emprendió un viaje que la llevaría a conocer una nueva cultura, idioma y hogar llamado Perú. Hoy, a sus 10 años, se siente una compañera más, pues no hubo distinción al integrarla, pero no olvida su tierra y ha expuesto parte de su cultura de origen, sintiéndose orgullosa de haber nacido en Venezuela.


Mucho peso, poca vida


Nacidos bajo la sombra del chavismo, marcados por la escasez y la incertidumbre, una generación de niños venezolanos huyó de su tierra en busca de un futuro mejor. Al llegar a su destino no acabó su travesía. Pues tras atravesar fronteras enfrentaron un desafío lingüístico y cultural en una nueva realidad.


"Si me siento incluido en el colegio aquí en Perú, pero más que todo porque hago todo lo posible por ocultar mi nacionalidad", expresó Napoleón de 16 años. Así como él, los jóvenes migrantes tuvieron que enfrentarse a muchos retos al adaptarse a una nueva cultura, sintiendo que debían dejar de lado lo aprendido en su natal Venezuela.


Tuvieron que cambiar "Caribay y las cinco águilas blancas" por "Manco Cápac y Mama Ocllo" o los "Hermanos Ayar", dejar atrás modismos propios para hablar en peruano. Al llegar la diferencia se evidenció en el uso del lenguaje en los exámenes, por lo que, pese a responder correctamente, sus respuestas no eran validadas. Situación que desmotivaba a los alumnos.


Camila Ramírez joven venezolana bailando una danza peruana


Las diferencias culturales, aunque mínimas, no solo afectaron la autoestima, sino que fueron la principal causa del atraso escolar de los estudiantes venezolanos. Con los años de convivencia, su adaptación al sistema educativo peruano mejoró notablemente. Disminuyendo el atraso escolar del 6,3% en 2017 al 3,9% en 2022, según el Sistema de Información de Apoyo a la Gestión de la Institución Educativa (Siagie).


Muchos estudiantes venezolanos abandonan el colegio antes de adaptarse al nuevo sistema educativo y cultura. En 2022, el 19% dejó los estudios según el Siagie. El 68.5% lo hizo por falta de recursos económicos, señala un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Otra razón es no poder costear una carrera profesional, priorizando el trabajo, como es el caso de Moisés, un joven de 18 años que dejó el colegio al no tener contemplado estudiar en la universidad por falta de recursos.


Pese a los distintos problemas que han afrontado los estudiantes y sus familias, ven en Perú la esperanza de poder educarse dignamente. "Agradezco a Perú porque los niños que ahora están en la educación básica serán la primera generación de profesionales venezolanos después de mucho tiempo que tengan un pago justo", expresó Aura Giraldet, madre venezolana. La calidad educativa no es suficiente, ya que la identidad cultural es la base fundamental de una persona, especialmente en aquellos que no se encuentran dentro de su patria.


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