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EDUCANDO CON EL PASADO

3 jun 2024
4 min de lectura

Actualizado: 13 jun 2024

En 2023, más de 128,949 personas exploraron los museos de Lima. Según la Dirección General de Museos, el 23% de estos visitantes fueron escolares y el 15% estudiantes, resaltando el papel crucial de los museos como espacios educativos para jóvenes. 


FUENTE: INFOBAE


En el telón vibrante de la vida limeña, marcado por rápidos cambios sociales y tecnológicos, los centros de historia y arte emergen como santuarios del pasado y catalizadores de la comprensión. En sus salas, resuenan ecos lejanos que nos transportan a épocas remotas y nos conectan con las raíces de nuestra existencia, donde cada obra de arte cuenta una historia y nos invitan a explorar las conexiones entre cultura y nuestra identidad en constante cambio.


Con 56 museos a nivel nacional, 13 en Lima, 14 en el norte del país y 15 en el sur, estos espacios no sólo resguardan memorias ancestrales y relatos olvidados, sino que también funcionan como portales hacia la educación que cada día evoluciona . En un contexto donde la información está al alcance de un clic, los museos ofrecen una experiencia tangible, donde el conocimiento se adquiere a través de la contemplación directa y la interacción con objetos y obras que han resistido el paso del tiempo. Desde las ancestrales huacas de la costa hasta las majestuosas fortalezas de los Andes, cada museo se convierte en un portal hacia el pasado, ofreciendo a sus visitantes una oportunidad única de explorar, aprender y reflexionar.


Desde exposiciones temporales hasta festivales educativos, los museos han desplegado una variedad de más de 1,900 actividades gratuitas desde julio de 2017, abarcando artes escénicas, proyecciones audiovisuales, encuentros comunitarios y mucho más. Este compromiso con la educación y la divulgación cultural se refleja en el número de visitantes, donde el segundo público mayoritario son los escolares con un 23% seguido de los estudiantes con carnet universitario con un 15%.


Según la Dirección General de Museos, en los últimos años, estos espacios han continuado cautivando a multitudes, con más de 128,000 visitantes en 2022 y aproximadamente 7,000 en 2023. Sin mencionar que desde la implementación de la Ley N° 30599 en 2017, que garantiza el acceso gratuito a los museos y sitios arqueológicos los primeros domingos de cada mes, democratiza aún más el acceso al conocimiento y fortalece los lazos entre la ciudadanía y su herencia cultural.


ESTADÍSTICAS DE VISITANTES SEGÚN AÑOS


VISITANTES DE MUSEOS ABIERTOS SEGÚN CATEGORÍAS

Desde julio de 2017 a mayo de 2023


DEL PASADO AL DIÁLOGO CONTEMPORÁNEO


María Eugenia Yllia es museóloga, licenciada en Arte por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y maestra en Museología de la Universidad Ricardo Palma. Con más de 15 años de experiencia en curaduría indica que museos como MALI, el Museo Nacional de Arqueología, entre otros, desde los años 80 y 90 han experimentado una transformación significativa, especialmente en lo que respecta al enfoque pedagógico. Este cambio, conocido como el "giro educativo", ha introducido nuevas formas de interpretar y relacionarse con el patrimonio, para convertirse en espacios de recepción del conocimiento del público y de generación de diálogo.


La coherencia en la comunicación y la capacidad de llegar al público se han vuelto indispensables. Un ejemplo notable es el Museo de Arte de Lima (MALI), que ha ampliado su estructura tradicional para incluir la presencia de artistas indígenas, reflejando un giro pedagógico inclusivo y contemporáneo.


El MALI, además, trabaja estrechamente con docentes, organizando concursos y actividades que fomentan una colaboración efectiva entre el personal educativo y el museo. El objetivo de estas iniciativas es crear un vínculo dinámico y enriquecedor entre docentes y centro cultural, promoviendo una experiencia educativa que vaya más allá de la simple exposición y que involucre activamente a la comunidad en la interpretación y apreciación del patrimonio cultural, indica Yllia.


Si bien es cierto, los museos están dando pasos significativos hacia una mayor accesibilidad, influenciados por la implementación de políticas públicas que buscan abrir sus puertas a un público más diverso. Estos cambios incluyen la adopción de medidas para abordar problemas de movilidad y la introducción de recursos como el lenguaje de señas, que facilita la experiencia de visitantes con discapacidades auditivas. En el ámbito privado, ejemplos como el Museo Larco muestran un compromiso similar con la accesibilidad, tratando temas que antes podrían haber sido marginados. Es por ello, que el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación han tomado la iniciativa de impartir programas anuales de capacitación en diversos campos no solo con la finalidad de cerrar las brechas de conocimiento existentes, sino también revitalizar el enfoque educativo dentro de los museos. 


Instituciones como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y La Pontificia Universidad Católica del Perú, también emergen como guardianes activos del patrimonio arqueológico a través de la conservación de colecciones arqueológicas documentadas a través de exposiciones. Conoce más aquí


ENTRE LUCES Y SOMBRAS CULTURALES


En la tarea crucial de preservar la diversidad lingüística, los museos, incluido el Museo de la Memoria (LUM), están dando pasos decisivos hacia la implementación de cambios graduales. Estas iniciativas no solo aspiran a resolver desafíos inmediatos, sino a sentar las bases para políticas duraderas que fomenten la inclusión y la equidad en el acceso al conocimiento histórico y cultural.


Sin embargo, persisten problemas estructurales en la gestión del patrimonio cultural, especialmente en los museos regionales. Iniciativas locales en lugares como Amazonas destacan la riqueza del patrimonio local y la biodiversidad, a menudo desde la sociedad civil debido a la falta de atención integral del Estado. El centralismo complejo presenta un desafío peligroso, exacerbando las disparidades en recursos y atención a nivel nacional.


Los museos, incluido el Museo Nacional de Antropología y el Museo Bicentenario, enfrentan limitaciones significativas: recursos escasos, falta de personal y limitaciones estructurales que afectan su capacidad de funcionamiento. Este contexto subraya la necesidad urgente de un discurso más intercultural y de reconocer las lógicas de conocimiento propias de las diversas sociedades. Estos desafíos reflejan la complejidad y la urgencia de fortalecer la gestión y el apoyo a los museos, especialmente en contextos donde su precariedad es más pronunciada dentro del panorama cultural.

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