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GRITA EN MUTE

9 abr 2024
4 min de lectura

Actualizado: 28 may 2024

Los casos de bullying aumentaron un 60% dentro del año escolar 2023, a comparación de años anteriores según el portal web Siseve del Minedu. Asimismo, en Perú, el 97% de colegios no cuenta con servicio psicológico. Uno de cada tres niños en el mundo ha sido afectado sin importar el nivel socioeconómico, edad o etnia.




Dos personas ríen con lo que acaban de hacer. Juan entra al salón un día cualquiera y no encuentra su silla. Mira el gris cielo por la ventana del aula, suspira, sabe quiénes fueron e intenta evitarlos. No es la primera vez que se siente exhausto de todas las “bromas” que le realizan sus otros compañeros, adolescentes de catorce años. No aguanta más y con lágrimas en los ojos les pide que lo dejen en paz, a ellos y a todos los que  día a día hacen que sus días en la escuela sean una tortura. 


Lo que sufre Juan es un caso que no será reportado hasta que él mismo lo haga. Él necesita ayuda pero no sabe cómo decírselo a su madre. Siente vergüenza, miedo e incluso preocupación, de que sus padres piensen que es débil. Lamentablemente, su colegio es uno de los 84,789 escuelas que no cuentan con servicio psicológico. A pesar de que la ley n.° 29719, establecida en 2011, obliga a toda institución educativa tener a disposición un psicólogo.


El bullying o también llamado acoso escolar, es el trato malintencionado que realiza un individuo para ejercer superioridad a través actos humillantes y deshumanizadores. Siete de cada diez alumnos en el mundo experimentan esta situación, según el estudio realizado por Unicef en 2018. La violencia puede llegar ser extrema y llevar al acosado a cometer actos como el suicidio. Estas consecuencias, muy desgarradoras, les toca afrontar a los padres de la víctima, como es el caso de una adolescente de 16 años quien fue encontrada sin vida por su madre en la ciudad de Chimbote. 


Las provocaciones suelen ser de tipo físico, verbal, psicológico, cibernético según dispone la plataforma digital del gobierno del Perú. Es un problema que sucede dentro de los salones de clase, pero arrastra comportamientos que son aprendidos desde casa. Según la psicóloga clínica y psicoterapeuta Daniella Saettone, el agresor copia la violencia que  encuentra en su propio “sistema”, refiriéndose al entorno al que es expuesto.


Si en la etapa temprana de la niñez, el infante es testigo de situaciones violentas, se forma un “efecto cascada” detalla la psicóloga Saettone. Es el caso de Miguel, cuyo nombre real  lo quiso omitir, cuenta que viene de una familia disfuncional. Su madre biológica se separó de su padre cuando tenía 7 años por maltrato físico. Momentos que le causaban temor y lo marcaron para siempre. Ahora a sus 23 años comenta con la cabeza agachada y mirando un punto fijo en el suelo los momentos en que cometía agresiones verbales y físicas a sus compañeros de clase. “Arrepentirse ahora sería en vano, el daño que les hice, creo que los habrá marcado para siempre. Pero, me gustaría pedirles perdón si alguna vez los vea de nuevo, era muy joven y no pensaba en lo que hacía ni en las consecuencias. Pensándolo bien ahora, les hice algo de lo que a mí no me hubiera gustado que me hicieran”. A lo que agrega Saettone: “A esas edades, por lo general, puede estar sufriendo muchísimo, puede estar manifestando la tristeza mediante la irritabilidad y la violencia, porque los adolescentes no tienen la capacidad de ver sus propios sentimientos ni de manifestarse de manera adecuada”.


Casos acumulados desde setiembre del 2013 hasta febrero del 2024 en la página SíseVe del MINEDU



Las consecuencias pueden afectar el bienestar social y la calidad de vida hasta la adultez, según cuenta Marco, de 44 años, ingeniero ambiental de profesión. Quien sufrió de bullying en su adolescencia, sus compañeros lo molestaban debido a ser alguien callado, tranquilo y, como lo recuerda, tenía baja autoestima debido a la separación de sus padres cuando era pequeño. El trauma de casa y los malos momentos que pasaba en el colegio, hicieron que cargue su decepción y tristeza muchos años después de terminar el colegio. Esto provocó dificultad para relacionarse con las personas de su entorno. 


Después de muchas sesiones de terapia, ahora puede contar su historia en voz alta pero  afligido todavía por los tristes sucesos del pasado. Años más tarde, aún recuerda un momento que lo marcó, en el que uno de los agresores le pide disculpas y le dice que solo lo hacía “para sobrevivir”. Sentado junto a su esposa, en su casa en Hannover, Alemania. Le cuenta con mucha frustración y arrepentimiento, que debió ser más maduro y le dejó un cargo de conciencia que lo llevará toda su vida. 


Casos reportados según el grado escolar desde septiembre del 2013 hasta febrero del 2024:



Los primeros casos reportados en los medios de comunicación en el Perú fueron en 2010, debido a que se llegaron a consecuencias extremas como el suicidio y el homicidio. Pero Oliveros y Barrientos (2007) en la Revista Peruana de Pediatría, detallan que el bullying ha sido frecuente desde años anteriores. Sin embargo, al ser un problema que tiene mucho tiempo y ha dejado víctimas mortales como adolescentes de 12 a 18 años y niños de 8 a 11 años, no existe una ley directa para sancionar a los agresores escolares. 


No ha habido ningún precedente en el que la institución educativa, los menores que acosaron o los padres hayan tenido que pagar algún tipo de indemnización o cárcel en el Perú. Caso contrario a lo que pasa en otros países como España o Argentina, en el que   las denuncias por bullying o acoso escolar llegan a los tribunales. Como también Francia,  que incluyó en sus leyes que el agresor sea sancionado con tiempo en prisión y una multa. 

En la región latinoamericana, Chile ejerce sanciones directas para los agresores como expulsión de la institución educativa y también para los directores o profesores que agredan a los alumnos. En México, las víctimas pueden conseguir asesoría legal gratuita para que se lleve a juicio a cada caso de acuerdo a la Ley General de Educación.


A pesar de no haber algún respaldo gubernamental para corregir al agresor, los especialistas como Daniella Saettone, indican que el rol de los colegios y la familia debe ser mayor.  “Es vital que se hable con la escuela, la familia, los amigos del barrio para que el victimario se empodere, para que demuestre cómo lo seguirá superando”.






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